HISTORIAS DE VINO
  • 15 DE MAYO DE 2014
  • 3 min
  • 187 lecturas

Blanco fresa y arándano - Concurso #StorieDiVino

...de allí a pocas horas el color de sus labios habría inundado los pensamientos, quizás también la ropa... El cielo estaba despejado y el aire chispeaba de bondad...Nicole no habría permitido a nadie, ni siquiera al diablo, posponer la cena con Andrè Desde hacía días...

WineAtWine

por WineAtWine
Redacción Wine at Wine

Blanco fresa y arándano - Concurso #StorieDiVino

...de allí a pocas horas el color de sus labios habría inundado los pensamientos, quizás también la ropa...

El cielo estaba despejado y el aire chispeaba de bondad...Nicole no habría permitido a nadie, ni siquiera al diablo, posponer la cena con Andrè

Desde hacía días se estaba preparando para este encuentro.

El jueves por la tarde comenzó con el vestido, girando como la muñequita de caja de música entre un escaparate y otro. Ya sabía lo que se pondría, talla y color, largo y tejido. Lo que, sin embargo, esa tarde le divertía más, era el trote suave y decidido de jijì, la perrita toda pelo y lazos por la que todos los dependientes tenían debilidad. Parecía saber de antemano sobre qué prenda de ropa se posaría la atención de "maman nicole". De todos los modelos disponibles, el que hizo de esa tarde "el momento cero" fue precisamente el último que Nicole se hizo traer al probador.

Blanco, de seda, y vertiginosamente largo. Todas sus emociones, intenciones y deseos, quedarían cubiertos por aquella tela cándida, lisa y chispeante. Todo en ella, desde el movimiento imperceptible de los tirantes –hasta el borde de los pensamientos– habría embriagado cada centímetro de la cocina.

Eligió con cuidado también las sandalias, el perfume y el color del pintalabios.

...de allí a pocas horas el color de sus labios habría inundado los pensamientos, quizás también la ropa...

El viernes llegó en un abrir y cerrar de ojos.

Nicole ya se estaba vistiendo, la mesa puesta con todo esmero parecía el parterre de un jardín francés.

Pequeños racimos de fresias y glicinias blancas estaban en el centro de la mesa, mientras las pieles de una gran naranja –esparcidas por el suelo– llenaban la habitación de color y daban ese no sé qué de "hogar encendido"

Cristales y porcelanas elegidos con cuidado daban ese toque de más...

Todo estaba listo para acoger y llenar la velada.

Estaba el blanco, el naranja brillante, el azul de las estrellas y del río que corría cerca de allí...solo faltaba Andrè

Y el rojo fresa, evanescente de sus pensamientos, esparcidos como confeti dentro de las burbujas de un "Dolce Carlotta"

Ese aroma a mermelada, a violetas y rositas que tiñe de rubí la boca de un sueño...

Añade Wine at Wine a tus fuentes de confianza para no perderte nada.

Añadir en Google
Compartir:

Valora este articulo

5/5 (33 votos)

¿Qué opinas?

Inicia sesion para dejar un comentario

COMINCIAMO UNA CONVERSAZIONE!

Hai una cantina, un wine bar, un'enoteca, organizzi eventi o lavori nel mondo del vino? Oppure sei un appassionato con una storia da raccontare? Contattaci e scopriamo come creare valore insieme.

Contattaci