VINOS TINTOS
  • 23 DE ENERO DE 2015
  • 5 min
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Dante Marramiero, la vertical decenal

Nos reunimos en la enoteca Achilli, a dos pasos del Parlamento. Esta vez, la ardua tarea era comprender cómo evoluciona con el tiempo el Montepulciano d'Abruzzo Dante Marramiero Riserva, un vino que llega a los estantes de la enoteca después de que hayan transcurrido al menos ...

Alessandro Genova

por Alessandro Genova
Catador solo por 24h

Dante Marramiero, la vertical decenal

Nos reunimos en la enoteca Achilli, a dos pasos del Parlamento. Esta vez, la ardua tarea era comprender cómo evoluciona con el tiempo el Montepulciano d'Abruzzo Dante Marramiero Riserva, un vino que llega a los estantes de la enoteca después de que hayan transcurrido al menos diez años desde la vendimia.
La ocasión es magnífica, también porque está prevista la degustación de todas las añadas disponibles hasta ahora, desde la primera, la 1998. Sin embargo, dada la larguísima gestación del vino, que por otra parte no ve la luz todos los años, al final la vertical se reduce a solo cinco cosechas. Además de la ya citada 1998, hablamos de la 1999, la 2001, la 2003 y la 2005.
Ya hemos tenido ocasión de conocer la bodega Marramiero al hablar del Trebbiano Altare 1996 y de los Montepulciano di Abruzzo Inferi 1994 e Inferi Riserva 1993. Ya hemos comprendido cuáles son los horizontes temporales que los vinos Marramiero son capaces de contemplar. Pero el Dante Marramiero es un vino diferente, concebido desde su origen para viajar en el tiempo. Un vino rico, potente, capaz de desarrollar 14,5° de alcohol. Pero demos un paso atrás, hasta donde todo tiene su origen. Empecemos por el viñedo.
Las uvas provienen de un viñedo de aproximadamente 50 años en el paraje de Sant'Andrea a Rosciano, orientado al sur y caracterizado por un suelo rico en arcilla. Las viejas cepas y el gran trabajo en el viñedo permitirán que cada planta contribuya al vino con solo un kilo de uva. Los grandes extractos y los componentes polifenólicos los encontraremos íntegramente en la copa.
En bodega, la vinificación se lleva a cabo con una larga maceración de los hollejos en contacto con el mosto a una temperatura de entre 25 y 30 °C. La fermentación se realiza mitad en tinas de madera y mitad en acero. Luego las masas se ensamblan para reposar aproximadamente 18 meses. La maduración tiene lugar en barricas pequeñas durante al menos 24 meses, para después afinarse durante largo tiempo en botella.

Dejamos que hable el vino.

1998 – Granate, con sorprendentes destellos de color rubí juvenil, la nariz es amplia con aromas de violeta pasada, fruta roja en confitura, especias, cuero y tabaco. En boca los componentes alcohol-glicéricos equilibran los taninos y una marcada vena fresca y salina muy bien presente. Larguísimo el final con retornos retrolfativos de regaliz. El vino durante la degustación cambió mucho en la copa: la nariz se abrió completamente revelando toda su agradabilidad. En boca el vino está maduro, en plena fase emocional. Permanecerá así durante mucho tiempo. Espero poder volver a catarlo dentro de algunos años.

1999 – Color granate con ribete más descargado, parece más evolucionado que la muestra anterior. Reconocemos intensos aromas de confitura de ciruela, nuez moscada y tabaco. En boca es cálido y suave, con taninos sedosos y una acidez bien dosificada. Perfecto el equilibrio. Parece incluso más listo que el '98, aunque me gustaría curiosamente probarlo de nuevo con el tiempo, para entender qué dirección tomará su evolución.

2001 – Hijo de una gran cosecha, el vino es de color rubí oscuro con ribete granate. Impacta en el olfato con notas florales de violeta, pequeños frutos rojos en confitura y pimienta. Pero enseguida la balsámicidad toma el protagonismo con notas de hierbas aromáticas de tomillo y laurel. En boca el vino demuestra juventud y clase al mismo tiempo, con taninos sedosos y una acidez tan presente que nos hace intuir cuánto camino puede recorrer todavía. Larguísima la persistencia con continuos retornos balsámicos, ora de eucalipto, ora de laurel. Permaneció en boca tanto tiempo que me impidió pasar a la siguiente muestra durante al menos veinte minutos. Un vino majestuoso, imponente, fuera del tiempo. Uno de los tintos más grandes que haya degustado jamás.

2003 – Añada muy calurosa que, sin embargo, no impidió a las viejas viñas realizar un trabajo más que bueno, a juzgar por el vino que resultó. De color granate con ribete anaranjado, en nariz reconocemos aromas de tierra, tabaco y regaliz en el final. En boca los componentes suaves equilibran bien los taninos y la acidez. Cierre con retornos de pimienta y regaliz. En conjunto parece todavía bastante cerrado, presagiando una evolución ulterior.

2005 – Rubí, la nariz no es aún del todo expresiva, aunque se distinguen notas frutales y especiadas. Reconocimientos de eucalipto lo acercan por un momento al 2001, aunque está claro que en este caso la terciarización apenas está comenzando. En boca la acidez y un exuberante tanino toman el protagonismo, demostrando toda la juventud del vino. Cierra balsámico. El vino no está aún en el mercado.

Queda la conciencia de la expresividad del Dante Marramiero, que alcanza las cimas de la excelencia con el 2001. Pero que siempre demuestra una gran integridad y toda su personalidad en la interpretación de las diferentes añadas.

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