Elio Ottin, originario de Saint Denis, perito agrario, fruticultor y viticultor como muchos en Valle d'Aosta, lleva desde 2007 haciéndose notar cada vez más gracias a la calidad de sus vinos.
Etiquetas cuidadas, finas, sin demasiados adornos pero bonitas.
Variedades autóctonas y Pinot Nero, fertilización mínima y tratamientos reducidos al mínimo indispensable, justo lo necesario para evitar el oídio y el mildiu.
Estamos en una de las regiones italianas donde quizás el Pinot Nero encuentra algunas de sus mejores expresiones; las vides provienen a menudo directamente de Borgoña y son maduras, tienen de media más de medio siglo.
Ottin lo cultiva a 590 metros sobre el nivel del mar, donde evidentemente los terrenos tienen una fuerte pendiente y están organizados en bancales.
La selección se realiza ya en la viña y la vendimia es manual.
Su Pinot Nero se presenta con un color rojo granate ligero, en nariz se percibe de inmediato una intensa nota de frutos rojos, grosella, fresita silvestre, pimienta y otras especias, y luego el cuero… Mineral, casi ferroso.
En boca el tanino es elegante, sedoso y está respaldado por una buena acidez. Esperábamos un cuerpo más denso, pero está bien así.
Probamos un Pinot Nero del 2013, suave y aromático, con una buena estructura y rico en notas de especias.
Para maridar con platos con salsa de carne, carnes rojas o blancas a la parrilla. De 10 a 15 euros por un vino que vale la pena comprar.





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