Una grave pérdida para el territorio italiano que ha visto desaparecer nada menos que 200.000 hectáreas de territorio dedicadas al cultivo de vides, convirtiéndose en la tercera potencia europea justo después de Francia y España.
En solo 13 años serían nada menos que 200.000 las hectáreas de viñedos desaparecidas del territorio italiano, un triste balance sobre el sector agrónomo italiano. Según un informe elaborado por el "Corriere Vinicolo", solo en el año 2000 Italia contaba con nada menos que 800.000 hectáreas de superficie destinada al cultivo de vides, con un aumento considerable también de la producción de vinos. Una caída realmente drástica: de 2000 a 2013 Italia perdió nada menos que 200.000 hectáreas de viñedos, pasando de la cifra de 800.000 a solo 640.000 hectáreas. Estas cifras surgieron precisamente gracias al informe "Vino in cifre" realizado en todo el territorio italiano, pero también europeo, cifras que sitúan a Italia únicamente en el tercer puesto justo después de Francia y España.
El único punto positivo es que no todas las regiones italianas han reducido la superficie reservada al cultivo de vides: Trentino Alto Adige, Veneto y Friuli Venezia Giulia, así como el territorio de Trento y de Bolzano, registran signos positivos. Sin embargo, la nota negativa se encuentra en los datos procedentes de Sicilia con menos 33.000 hectáreas, seguida de Puglia con 22.000 hectáreas menos y el Lazio con 21.000 hectáreas.
Sin duda, la primera en resentirse de la reducción de las hectáreas dedicadas al cultivo de vides es precisamente la producción: solo en 2013 Italia ostentaba el primer puesto en producción vinícola, mientras que ahora España está abriéndose camino en la producción de vinos. Según Attilio Scienza, docente de la Universidad de Milán, "Se está perdiendo un gran potencial vitícola". Según el docente, el sector que se encuentra en mayor dificultad es precisamente el segmento relacionado con la producción de vinos de mesa, que cada vez han logrado menos imponerse en el mercado. Una señal de alarma adicional para las empresas italianas es la falta de interés de los jóvenes por incorporarse al mundo vinícola, poniendo en juego no solo las cualidades profesionales sino sobre todo las de gestión empresarial.





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