¡Hoy también estamos de humor para las burbujas!
La elección ha recaído en una bodega veneta: Col Vetoraz, que tiene su sede en el punto más alto del Cartizze, en S. Stefano di Valdobbiadene, a unos 400 metros sobre el nivel del mar, en un rincón del paraíso desde el cual es posible admirar esta fantástica zona repleta de viñedos.
En este maravilloso lugar, la familia Miotto se estableció ya en 1838, apostando desde el principio por el cultivo de la vid; en 1993, Francesco Miotto, junto con Paolo De Bortoli y Loris Dall'Acqua, dieron vida a Col Vetoraz, una de las bodegas más interesantes y reconocidas de la zona.
El producto que degustaremos hoy es una excelencia dentro de la amplia selección de Prosecco que podríamos ir a beber.
Cartizze Superiore: una excelencia
Hoy beberemos un Cartizze Superiore, considerado lo mejor de la DOCG de la provincia de Treviso. Hablamos de un vino de producción limitada, dada la reducidísima zona de 106 hectáreas en la que puede producirse.
El nombre Cartizze parece tener su origen en "gardiz" o "gardizze", expresión local que designa las rejillas utilizadas para pasar las uvas y, de hecho, aquí la uva se vendimia tarde, cuando empieza a pasificarse, otorgando al vino aromas más numerosos, distintivos y redondos.
Otra versión, en cambio, hace derivar el nombre de la envoltura de la mazorca, llamada "cartiza", y parece que en dichas "cartize" se envolvían los racimos con el fin de aumentar el contenido de azúcar y convertirlo, como era costumbre hace algunos siglos, en un vino de postre.
El vino de hoy, el Col Vetoraz Cartizze Superiore, fue elegido por Michelle Obama para la cena de gala con motivo de la primera toma de posesión del presidente de los Estados Unidos Obama.
La cata
Col Vetoraz pone "la mano y el corazón": tanto la recolección como la vendimia de la glera se realizan de forma manual.
Obviamente el vino se espumantiza con método Charmat.
Al servirlo en la copa se presenta con color amarillo pajizo, una elegante espuma y un perlage fino, elegante y persistente.
En nariz es complejo y seductor; cítricos, acacia, glicinia, saúco rosa y los clásicos aromas de pera, manzana y melocotón blanco.
Tiene un gusto aterciopelado, respaldado por una buena estructura y una excelente acidez. Persistente y de fácil beber, invita enseguida a querer más.
Un vino excelente, realmente interesante. Ideal como aperitivo, pero también acompañado de pescado fresco poco aliñado.





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