MARCHE ENTRE TRADICIÓN E INNOVACIÓN
Una región injustamente poco conocida y apreciada la de las Marche dada su increíble variedad de propuestas y su belleza.
Se va desde el mar hasta la zona de colinas llegando al impresionante panorama que regala el Monte Conero.
Ciudades portuarias como la capital Ancona que se alternan con pueblos medievales donde se encuentran los orígenes de esta región y se respira un aire de paz y tranquilidad.
Una escapada en la que no puede faltar una parada reconfortante acompañada de un buen vino.
En este caso se puede ir desde tintos importantes hasta blancos frescos y secos.
A esta segunda categoría pertenece un vino particular, el Vecchie Vigne Casal di Serra, Verdicchio dei Castelli di Jesi DOC Classico Superiore de la cantina Umani Ronchi.
Obtenido de vides antiguas plantadas a principios de los años 70, sometido a un largo período de crianza, primero en depósitos de cemento en contacto con las levaduras autóctonas y posteriormente en botella.
Representa un vínculo con la tradición histórica vitivinícola de la bodega, siendo precisamente derivado de un antiguo viñedo que en un primer momento debía ser reemplazado por uno nuevo.
La particularidad del Verdicchio radica en su capacidad de dar excelentes resultados cualitativos incluso fuera de su zona de cultivo de vocación histórica.
Vino de hermoso amarillo intenso, desprende un perfume de flores que envuelve, anticipando un sabor cargado de frutas amarillas, seco y fresco que deja un agradable retrogusto en boca.
A la tradición se suma también la innovación.
La bodega acaba de terminar de construir la nueva bottaia, pequeño templo de conservación de las barricas.
La estructura fue realizada excavando la colina y dispuesta en pendiente para acompañar las presiones del terreno superior. Cada elemento fue estudiado para obtener una temperatura óptima constante y controlar la presencia de humedad, sin el uso de medios artificiales.
Por último, la pared metálica que recubre la fachada exterior, además de representar un elemento arquitectónico decorativo de impacto, resulta una protección contra la radiación solar.
Una pequeña parada que hay que hacer si uno se encuentra en los alrededores de Osimo, tanto por la belleza de los paisajes de las Marche, la buena cocina, como por la bella historia de la bodega contada con pasión por Andres Ariza, quien no dejará de acompañarla con una buena copa de vino.





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