VINOS TINTOS
  • 7 DE ABRIL DE 2016
  • 4 min
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Fiorano Rosso: cómo evoluciona el vino que ya no existía

Participé en una degustación de los vinos de la Tenuta di Fiorano organizada por Athenaeum en el Hotel St. Regis de Roma. El Príncipe Alessandrojacopo Boncompagni Ludovisi nos contó los principales episodios de la empresa familiar, presentando...

Alessandro Genova

por Alessandro Genova
Catador solo por 24h

Fiorano Rosso: cómo evoluciona el vino que ya no existía

Participé en una degustación de los vinos de la Tenuta di Fiorano organizada por Athenaeum en el Hotel St. Regis de Roma. El Príncipe Alessandrojacopo Boncompagni Ludovisi nos contó los principales episodios de la empresa familiar, presentando luego la producción de la bodega, con una joya especial. Junto a una selección de los vinos elaborados por el propietario actual, se degustó un vino de más de veinte años, producido durante la gestión anterior.

La batería de vinos incluía tres blancos y tres tintos. El Fioranello bianco 2014, de uvas Viognier y Grechetto, vinificado y madurado en acero, jugando con características de frescura y placer en la bebida; dos añadas del Fiorano bianco, el 2013 y el 2012, vino producido con el mismo ensamblaje que el Fioranello, pero afinado en madera durante un año y dotado de una estructura material diferente; el Fioranello rosso 2013, de uvas Cabernet Sauvignon en pureza, afinado durante un año en madera, joven pero muy interesante. Y dos añadas del vino más importante de la bodega, el Fiorano rosso: el 2010, ya degustado por mí hace algunos meses, y el 1990, elaborado cuando la bodega estaba dirigida por Alberico Boncompagni Ludovisi, tío del propietario actual.

La historia es increíble. El Príncipe Alberico, con la asesoría de Tancredi Biondi Santi, crea el Fiorano rosso en la primera mitad del siglo pasado con un ensamblaje compuesto por dos tercios de Cabernet Sauvignon y un tercio de Merlot. El cuidado del territorio es máximo: de las 200 hectáreas de la finca, el viñedo ocupa poco más del 1% de la superficie total y la agricultura se lleva a cabo con criterios que podríamos definir como biológicos avant la lettre.

Al final de su trayectoria como viticultor, el Príncipe arranca inesperadamente el pequeño viñedo, cuando su sobrino Alessandrojacopo ya había comenzado a colaborar con él. Tras los avatares sucesorios, Alberico deja los derechos de plantación a su primo Paolo y al hijo de este, Alessandrojacopo: este último replanta un viñedo experimental de solo 3 hectáreas, cultivado con la misma filosofía de la primera propiedad. En los albores de este siglo, el Fiorano rosso se vinifica de nuevo, siguiendo escrupulosamente la antigua receta.

Hoy nos concentraremos en la degustación de las dos añadas del Fiorano rosso. Como se ha dicho, junto al 2010 tuvimos la oportunidad de probar un 1990, muestra procedente de la cantina storica della Tenuta di Fiorano. El vino se elabora pues exactamente como se hacía antes. Los rendimientos por hectárea son muy bajos en un viñedo que sigue manteniendo un cultivo respetuoso con los principios de la agricultura biológica. El Fiorano rosso mantiene la misma composición de antaño: por cada dos cajas de Cabernet Sauvignon, se utiliza una caja de Merlot. El vino es un ensamblaje y no un corte, por lo que las uvas se vinifican conjuntamente. Incluso la maduración y el afinamiento del vino no han cambiado respecto al pasado: el Fiorano reposa durante tres años en barricas de Eslavonia de 10 hectolitros y afina durante al menos otros dos en botella antes de salir al mercado.

Intentemos ahora describir los dos Fiorano rosso.

2010

En comparación con el que describí hace algunos meses, este vino tinto permaneció más tiempo en la copa, teniendo así la posibilidad de oxigenarse y por tanto abrirse más. El color es un hermoso rubí brillante, con borde apenas granate. Nariz suntuosa que confirma plenamente la importancia del vino. Desprende en primer lugar notas mentoladas, luego de hongos y sotobosque. Poco a poco emergen nítidos aromas frutales: arándano, grosella negra, luego ruibarbo, matices herbáceos con un final de quina y regaliz. Boca profunda con un tanino de gran factura, muy fino, aristocrático. Gran coherencia estilística, con un largo cierre mineral y acinado.

1990

Color granate transparente, muy luminoso. Espectro olfativo ligado principalmente a la evolución, al paso del tiempo. Aromas de cuero en evidencia; luego hongos y sotobosque, humus, tierra y helecho que dejan poco a poco paso a recuerdos frutales, cereza en aguardiente predominantemente. Cierra con una importante impronta mineral y destellos de regaliz. El examen gustativo pone de relieve un tanino pulido y una acidez aún presente, aunque no predominante, en un cuadro de sobria refinación.

Una experiencia difícilmente repetible; parece que los dos millesimi del Fiorano hayan sido elaborados por la misma mano: es extraordinaria la manera en que se ha salvado el vino que ya no existía. Y para poder pronunciarnos sobre la capacidad de envejecimiento del actual Fiorano rosso, no queda más que esperar apenas dos décadas…

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